Poemas del amor, la nostalgia, el sueño, el ideal
En este poemario colectivo "Pluma en vuelo",
se publicaron en el 2002 mis primeros poemas.
Entre mis primeros escritos poéticos, Febrero, fue el que dio el salto, "agitado desde mi silencio", en los años noventa. Años, y momentos para mí, de desolación y dolor.
Año de desesperanzas, de futuro sin porvenir.
Los otros poemas posteriores fueron escritos en el año 2002, mientras vivía en España (realizando mi maestría en estudios políticos aplicados), tierra por donde un día estuvieron Rubén Darío, Carlos Martínez Rivas, y poetas de las generaciones siguientes viviendo sus propias historias.
En mi caso, el impulso de escribir estos versos, fue el vivir alejado de mi patria, mi familia, mis amigos.
Esto me permitió compatir la honda soledad de mi cuarto blanco, con la palabra, mis recuerdos y sentimientos más intimos, donde solo el amor fue mi acompañante para entender el dolor y la distancia, y lograr mi inspiración.
Tomé la pluma y empecé a escribir...
Estando en Nicaragua los envié a un concurso y fueron seleccionados por un jurado calificador, que estuvo integrado por la poeta Vidaluz Meneses, Juan Centeno, y Salvador Vanegas.
Así que que en el 2002, fueron publicados por La Asociación para el Desarrollo Cultural, CAMINO.
Y ahora son parte de mi primer libro Agitación en silencio.
Febrero
recorren sin precaución los accidentes de tu cuerpo,
encuentran imágenes curtidas de sufrimiento.
Me escurro en tu piel como agua que viaja de lo alto,
acaricio tu boca sin saberlo,
tus labios alojan mis deseos.
Desgarro como amante los días de febrero;
pétalos asedados en tus pechos.
Febrero aliento tierno
que distan en el viento.
Tormentas nocturnas,
febrero nido abierto
abrígame sin tu pasado,
recoge lo mejor de mí sin esperar
por qué lo hago.
sin calcular estallido.
Apareces fina.
Metal extraño.
Delicada extensión del cielo interno.
No se desprende ante vos
ni ante el que muere.
Delicado rostro
ciegas mi existencia.
sombrío cuerpo
geografía homogénea
islas verdes.
Comisuras de tu boca
furor candente.
Excitación acostumbrada.
Ruges.
Atraviesas trincheras.
Puentes acerados
visitas iglesias.
Dolor indelegable del Ser
que ambos pintamos.
Gacela gris,
cuando caminas vuelas,
vuelas en mis pensamientos dilatando el tiempo,
alimentando sueños.
Me desconciertas con la altivez de tus mejillas;
derramar mis manos sobre tus pilares quisiera.
Gacela gris, lo hice.
Mentí en la desesperación y en los
confundidos impulsos.
Debo perderte sin clemencia
y verte a lo lejos caminar,
que es como verte volar
sin poder ser compañía de tu estatura.
Gacela gris,
enloqueces mis sentidos.
Trifulcas de mi ser
tienen consideración,
hacen bien no difundirlo;
soy y me ausentan, rostro inviable,
jolgorio de todos.
Me reflejo en la blancura de mi refugio,
silencio de luces,
convivo como preso de confianza.
Medito por el mundo,
lloro silente,
tirito de frío
y estoy ausente.
El rocío despierta...
Influjo de corriente sanguínea.
No presenciaré mi ausencia
encadenado en el interior
de las trifulcas de mi ser.