Hojas revueltas (I parte del poemario Agitación...

I
Hojas revueltas




Lejos de ti


Lejos de ti
Tierra indígena

La tarde abrazó al cielo anglosajón
e impermeabilizó tu aliento

Sonrisas mudas
reprimen la estrechez de tu sombra

Colores fustigan el horizonte

Y tus ojos de fiesta
acarician el andar del día



  
Hojas revueltas


Entre almohadas blancas llenas de plumas,
me perdí;
descansé mi cabeza y congelé el tiempo.

Vi tu pecho cerca de un risco del alma,
entonces cercené futuros inciertos
y acaricié tus desiertos muslos.

A través del cristal de la ventana,
recuerdo la gota de agua andariega
entre tus pechos.

Tus labios crujientes
entre mis hojas revueltas
están incólumes,

¡qué tantos recuerdos y deseos soportados!
¿Acaso perdidos?



  

Encuentro


A la Gacela Madre
he visto
diferente
saltando
entre brillos inciertos.

De fiado o de hurto
quiero llevar dentro
su sonrisa.

Necesito encuentro
para que su alma
muestre
los ojos de fuego

y urgente
desparrame
la lívido que aprisiona.

Y que nos amenos
silenciosos
sin ataduras
sin monarquías.
Impregnaremos olivo
a nuestros cuerpos
sin prendas.

Un encuentro
que agigante el paso
de las horas,
que bordee urgente
con su olor
los campos.

¿Infiel?
¿Cómo?
Si quedaron brasas
de aquello intenso
y no dejo de soñarla
de quererla
desde algún pasado.

¡Un encuentro!
Y después…
Lo que sea.




  
Tu mirada infinita


Te refugias en tus ojos
esgrimiendo tragedia u odisea,
algún cataclismo fugado de mis manos.

Me ves y me atraviesas
como viento parco y tibio, y las virutas
de tu frescura impactan mis ojos miopes.






Sé que moriré


Y me dirás un secreto al oído
que congele mi sangre.

No habrá más puerta que abras
para mí ni la bohemia nocturna.

El pasaje triste sucumbirá,
llegará la mañana y esperarás

verte en los ojos de tu hijo,
sonriendo por la vida.







Transparencia de mujer


Te veo menos
en el humo del cigarrillo;
en el trago de whisky
eres casi real.

No te expresas,
visitante de mi cuerpo
como fuerza irregular,
esperando señal

con o sin cobija.






Pajarita oro


Hoy te cantaron las pajaritas
apostadas en mi cama.
Capullos de amor sobre sábanas
están derramados como astros,
tejiéndose en los farallones del Cosigüina.

Tu bella silueta de pajarita,
ojos verdes en enjambre
y boca fulgurante al abrir
ventanas del alba.

Pajarita oro,
me quedo en tus brazos
y acaricio polluelo en tu pecho.







Gacela gris


Gacela gris,
cuando caminas vuelas
en mis pensamientos dilatando tiempo,
alimentando sueños.

Me desconcierta la altivez de tus mejillas;
quisiera derramar mis manos sobre tus pilares.

Gacela gris, lo hice.
Mentí en la desesperación y
en los confundidos impulsos.

Debo perderte sin clemencia
y verte a lo lejos caminar,
que es como verte volar
sin poder ser compañía de tu estatura.

Gacela gris,
enloqueces mis sentidos.







Y no llego


Estás dispersa,
no sabes nada de mí,
ni yo mismo.

Es un navegar al púlpito
del estado cierto.

Aún no llego.




  

Febrero


Huellas ocultas en mis dedos
recorren sin precaución los accidentes de tu cuerpo,
encuentran imágenes curtidas de sufrimiento.

Me escurro en tu piel como agua que viaja de lo alto,
acaricio tu boca sin saberlo,
tus labios alojan mis deseos.

Desgarro como amante los días de febrero;
pétalos asedados en tus pechos.

Febrero aliento tierno
que distan en el viento.

Tormentas nocturnas,
febrero nido abierto
abrígame sin tu pasado,
recoge lo mejor de mí sin esperar
porqué lo hago.





  
Mi mujer


Tupido de pelos
sombrío cuerpo
geografía homogénea
islas verdes.

Comisuras de tu boca
furor candente.

Excitación acostumbrada.
Ruges.
Atraviesas trincheras.

Puentes acerados
visitas iglesias.

Dolor indelegable del Ser
que ambos pintamos.






  
Esperanza bendita


La pradera
al atardecer
ilumina tu estatura

Un verdor
Resplandeciente
color esperanza
la montaña
avivan tus ojos

Mujer
Ser radiante
sin temor
a perder

mas tu sonrisa
vence

y me entrego







Las revueltas de amores


Me emboscan los amores
y los desamores en revuelta
amenazan con fusilamiento.

La mente se agita
y me cuestiona la borrachera.

¿Habrá un tiempo que llore
el amor que partió de mi puerto?