III
Mañana desnuda
Agitación
Desde la gestación fui indómito
y mi estirpe se erigió desde la pobreza.
Escuela subvencionada.
En barrio marginal nos tornamos curtidos
como caimitos en las calles,
y marcamos territorios como guerreros,
polvorienta chavalada,
que encendió velas a orilla de la playa.
Y nos acompañaron insectos ruidosos,
olimos fango podrido y a punto de sudores
esculpimos futuros.
Algunos se fueron a tierras lejanas,
por ahí se supo de la muerte en otros
y hay quienes dicen ser los mismos.
Sin protectorado estatal vivimos
y luchamos por el desarme social,
bajo sol y entre vientos, formándonos.
A distancia del tiempo
recojo el telón de la historia:
en la agitación del sistema, unos,
borrando errores de otros,
sembrando agitación para nuevo mundo.
Quizás haya tufo a fango en nosotros
o sigamos posando en la orilla de la playa,
aprendiendo a matar vástagos de soberbia.
Desde la gestión fui indómito
y mi estirpe se erigió desde la pobreza.
Mis amigos
Mis amigos no abarrotan plazas,
ni visitan mi casa,
están por ahí…
caminando
vagando
como almas sin penas.
Serán pocos, de los que no saben rogar,
no idolatran, no les importa el culto;
navegan aunque no tengan abrigo
con sus causas ciertas, trotamundos.
Gloria a mis amigos,
que cantan libertad
con armonía de mente y corazón.
De los círculos de poder
están excluidos,
y no abarrotan,
ni idolatran
mis amigos.
Mundo imaginario
Desfila en pasarelas
anglosajonas,
comiendo nubes
cerca del cielo.
Paraíso imaginario.
Al despertar un mundo
alimentando consumo
y encadenando sueños.
¿Qué es lo que existe?
Maldito destino
Destino maldito
una vez emboscaste a la Historia
Ahora te pido duelo a muerte
te enfrentaré sin coraza ni casco
Desistir de tan valiente reto
será declararte muerto de inicio
Entonces que sea la Historia
que trace el curso de nuestra suerte.
Éxodo forzoso
Me marcho
Sabré de tu presencia en telegramas
mi corazón añorará tu piel
y se agitará en despertares solitarios
imaginaré la calidez de tus manos
porque abunda el desempleo
aquí
como peste
Musa sin motín
En la noche pálida
te enfrentas a cada caballero,
no distingues perfumes
–son tantos–
de tantas noches.
Te vistes como musa
engendrada por el hambre,
revolcada en pobreza
y sirvienta del mísero poder.
Color de luna tu cabellera
que sacudes, y caminas
como estrella fugaz
que irrumpe apresurada
para vender lujuria.
a la billetera te aferras.
Como musa del jugo y del trago,
oscureces la mente del caballo
de turno, apurado, sudoroso.
Y te delatas en amaneceres,
musa ladrona que olvidó
Legítima, por pobre y ladrona,
aunque para vos no hay motín.
Hay un tutor de la corrupción
que en verdad atraca
a tus víctimas tras amaneceres.
Indiferencia
Escribí con dolor,
como cayuco en aguas bravas.
Escribí pese a la indiferencia
a la palabra
a la mano
al origen
al pasado
al presente
al futuro.
Y seguiría escribiendo
hasta acreditarme en la necedad.
El Guerrero del amor se tornó vencible.
El zar sucumbió y omitió…
¿Por qué?
Mañana desnuda
Otro día
El pueblo despierta
Se avista en el horizonte el edificio símbolo del 72.
El General Sandino desde su altura ve Managua desperezándose.
Y la loma aún está ahí, reteniendo vejámenes y conspiraciones.
Mientras sigue durmiendo el mañoso conectado a la máquina respiratoria.
¿Bendita? ¿Nicaragua?
La mañana avanza con gente de a pie y calles traumadas,
aguardan en bahías buses destartalados bajo nubes a reventar.
Pero no hay aguacero y se impone el bochorno altanero.
La fuente Rubén Darío está seca, aún duerme mareada.
En los semáforos vocean diarios con titulares de despojo y deshonra.
La corrupción desayuna, almuerza y cena con postre traficante.
La mañana ya está madura, casi muriendo, y aún desnuda.
Nuevos engaños y traiciones se mueven ágiles, soberbios,
en las paredes de la historia donde salpica sangre y pueblo.
El bochorno solar sobre la capital, treinta y tantos de temperatura.
Es la hora de la revuelta, de la protesta, quizás la marcha acalorada.
Pero en este pedazo de tierra nos ven como péndulo:
De un lado a otro nos llevan y nos traen como bolero de tarro.
La mañana cayó desnuda dejando tiempos semejantes.
O por lo menos con reflejos que siguen advirtiendo cuidado.
Quizás duerma la mañana. Quizás mañana vuelva a despertar.
¿Cuál será la nueva panorámica; acaso una fotografía?
Universo flagelado
Voy al encuentro
de la humana poesía
que rasgue el alma
con truenos.
Universo luz, sombra.
Inverosímil, el eterno.
Imágenes bailan
al ritmo del silencio,
latitud perdida.
En contra de la fe
pululan ojivas que viajan
desde imperios
tras oro negro.
Y trastocan,
flagelan
la vida, el derecho,
pisotean la bandera
del universo
y otra vez
se enlutese.
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José Vladimir Soto Alegría
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