Poemas de Vladimir Soto
Hojas revueltas...
Arnulfo Agüero
Fue una conversación informal en el jardín de la casa, del poeta Vladimir Soto Alegría; hablamos sobre sus ideas poéticas, romanticismo, sentir social y familiar; y de sus poesías reunidas agitadas en su soledad y concebidas primariamente como sus “hojas revueltas”, pero que al fin salieron publicadas en su libro como: “Agitación en silencio”.
He aquí sus pensamientos, los cuales hablan de su origen como nuevo poeta del presente siglo en revelación, hablándonos del amor social, filial, y de la pareja; de sus experiencias durante su estadía en los Estados Unido y España; como en su natal país, Nicaragua.
Asimismo nos declara en plenitud de entrega " que su poesía pone en primer plano al ser humano, el amor y la solidaridad social, como su más grande cantar de cantares, universal.
- La poesía, son creaciones, en mi caso nacen de circunstancias y momentos donde se cruzan situaciones, y conflictos de mi vida, entre ellos amorosos.
- Tomo el lápiz, y en cualquier lugar... en una hoja de papel, o servilleta escribo mi inspiración y no la dejo hasta terminarla. Por eso mi poesía es el resultado de estas experiencias.
- La poesía de amor es a la que más tiempo he dedicado, y en un lenguaje cotidiano he expresado estos sentimientos que suelen florecer partiendo de la relación entre las parejas.
- Siempre en estas poesías de amor, soy abierto a las distintas pasiones que en mi vida he encontrado, sin tener miedo de enfrentar el desamor. Esta manera de pensar y sentir me ha llevado a escribirle poemas a la mujer, sus cualidades, pensamiento, belleza natural y su “escultura de mujer".
- En mi vida la mujer tiene un alto significado de persuasión cotidiana, permanente, por lo que me invita a ser un humano en todo el decir de la palabra. Y lo digo, no por solo ser la mujer el sexo opuesto, sino por el amor a la mujer, en su papel de madre, hermana, hija, amiga. Y por la mujer nicaragüense que lucha por sacar adelante a su familia.
- Estos amores te trastocan el alma. Recuerdo que en un momento de mi vida tuve que viajar a los Estados Unidos, y permanecer un tiempo trabajando. En tanto en Nicaragua se quedaba mi hijo, de escasos seis meses, que estaba aprendiendo a caminar y balbuceaba sus primeras palabras; y cuando me lo ponían por teléfono para mí era una conexión que me impactaba por su ausencia física, y no poderlo abrazar por la lejanía.
Éxodo forzoso
Me marcho
Sabré de tu presencia en telegramas
mi corazón añorará tu piel
y se agitará en despertares solitarios
imaginaré la calidez de tus manos
porque abunda el desempleo
aquí
como peste
- Bien si te fijas habla de esa ausencia y de la distancia, pero también habla del desempleo, que “abundaba como la peste en mi país”.
- Esta realidad tiene mucha importancia para mí, porque afecta a la familia, y al país; pero en especial al sentimiento como padre de mi último hijo.
- Igual he escrito poema de mis relaciones, valorando a la mujer. A la mujer, que es fuente de mi inspiración sin censura.
Sobre este tema tengo un poema que se llama: “Estallido seguro”
Estallido seguro
Un estallido me libra del dolor
que por la mañana llega y por la noche se aleja.
En el día transitan los mismos rostros de ayer,
quizás más toscos, más negros, más lentos;
caminan con aires descoloridos y la mirada furibunda
como quien ha perdido al hijo, los colores de la vida.
Los alientos son más pálidos y tristes,
como dañosa es la dádiva de los hombres que rondan
el pozo seco del destierro tragando la sed que grita.
Y grita hasta estallar sin compasión al lujo ajeno.
Adentro no siento dolores y crece silenciosa la inquietud.
- Este poema nació estando yo residiendo en España, cuando miré a una mujer cruzando una calle, miré su rostro daba la impresión de ser de un metal fino, desconocido; ese mismo día del encuentro misterioso me encaminaba a una librería, le hablé, pero no hubo comunicación porque ella hablaba portugués, era una brasileña que vivía cerca del colegio donde yo hacía mi maestría de Política Aplicada. Ese día, del año 2001, llegué a mi habitación, tomé lápiz y papel, y escribí el poema.
- Pienso que España es un país que recomiendo para escribir, para la melancolía, para la elevarse, darle rienda suelta a la imaginación, para construir figuras que te idealicen, que te encierren, como en mi caso, que tenía una habitación blanca, pero que era como una cárcel segura, que sentía como mi ambiente que me provocaba escribir… Por lo que parte de mis mejores poemas, siento que los escribí en ese país de Europa.
- Uno de ellos es “Trifulca de mi ser”, este poema lo valoro como un estandarte; otros de los poemas son: “Gacela gris”, “Metal fino”, y “Hojas revueltas”, de este último poema me recuerda el parque de la Moncloa, donde te podes ir hasta las rodillas lleno de hojas. Tengo otros que en este libro “Agitación en silencio”, no los he publicado, pero que son de mucha importancia,
- Pero pasando a mi formación poética, a Rubén Darío comencé a leerlo en la secundaria, lo analizamos, estudiamos, gracias al profesor de la clase de español Edgardo Fuentes, que daba sus clases en el colegio “Ramírez Goyena”; después leí libros de poesía nicaragüense, como los del poeta José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, vanguardistas; también a Gioconda Belli, por su poesía amorosa, y que me cautivó con una de sus primeras novelas “Sofía de los presagios”; luego sobre un amigo mío que escribió sobre la juventud nicaragüense, que lleva el titulo de Jóvenes de Nicaragua, escrito por Henry Petrie, el que me entrevistó, por lo que en este libro salen parte de mis vivencia como joven.
- Estas lecturas me llevaron a escribir artículos sobre los jóvenes, los que eran publicados en Barricada, en estos espacios tuve la oportunidad de intercambiar mis experiencias con el periodista Juan Ramón Huerta. Después escribí algunos artículos con Rafael Enríquez en una página juvenil. Y otros de mis artículos salieron publicados en el suplemento cultural Ventana.
- Esto me animó a escribir un par de fábulas, que siguen inéditas. Y tengo en borrador una novela corta, que es la historia de dos hermanas, ahí está… en veremos, ahí está.
- Muchos de mis poemas son de crítica social, quisiera decir, desde mis adentros, el dolor, la angustia que siento ante muchas injusticias que yo observo y veo, que no las comparto, que me revuelve mi interior, porque siento la incapacidad, y me he refugiado en escribir algunas cosas.
Uno de esos poemas que he escrito es "Mañana desnuda".
Mañana desnuda
Otro día
El pueblo despierta
Se avisa en el horizonte el edificio símbolo del 72
El General Sandino desde su altura ve Managua
/ desperezándose.
Y la loma aún está ahí, reteniendo vejámenes y conspiraciones.
Mientras sigue durmiendo el mañoso conectado a la máquina
/ respiratoria.
¿Bendita? ¿Nicaragua?
La mañana avanza con gente de a pie y calles traumadas,
aguardan en bahías buses destartalados bajos nubes a reventar.
Pero no hay aguacero y se impone el bochornoso altanero.
La fuente Rubén Darío está seca, aún duerme mareada.
En los semáforos vocean diarios con titulares de despojo
/ y deshonra.
La corrupción desayuna, almuerza y cena con postre traficante.
La mañana ya está madura, casi muriendo, y aún desnuda.
Nuevos engaños y traiciones se mueven ágiles, soberbios,
en las paredes de la historia donde salpica sangre y pueblo.
El bochorno solar sobre la capital, treinta y tantos de
/ temperatura.
Es la hora de la revuelta, de la protesta, quizás la marcha
/ acalorada.
Pero en este pedazo de tierra nos ven como péndulo;
De un lado a otro nos llevan y nos traen como bolero de tarro.
La mañana cayó desnuda dejando tiempos semejantes.
O por lo menos con reflejos que siguen advirtiendo cuidado.
Quizás duerma la mañana. Quizás mañana vuelva a despertar.
¿Cuál será la nueva panorámica; acaso una fotografía?
- Este poema fue escrito, después de una mañana de junio, después de un aguacero salí a caminar, entonces, caminando a las cinco de la mañana miré salir a las gentes del barrio “Jorge Dimitrov”, con sus morralitos, unos caminando, otros en las bahías esperando sus buses destartalados, y yo caminando, en esos momentos un niño gritaba en un semáforo “fulano de tal.., ¡ladrón!, ¡muera la corrupción!”, y no se qué, y no se cuanto…
- Entonces me detengo y le digo al niño: préstame el periódico, y veo los titulares las grandes denuncias de robos que le hacían a las arcas del Estado; y más abajo mano, la gente con enfermedades respiratorias, haciendo unas grandes filas. Y entonces me regresé a escribir, y escribí “Mañana desnuda”.
- Pero durante el regreso divisé el edificio símbolo del terremoto del 72 (Edificio América), y más para acá miraba la figura monumental de Sandino en la loma de Tiscapa, y los tomé porque son elementos muy importantes de la capital, económicos e históricos.
- Mirá, estoy escribiendo una poesía que no se comercial, que no sea encargada por satisfacer un sector determinado, sino que busco una poesía más comprometida con la vivencia, con la realidad, donde el ser humano sea cada día más importante, y no objeto o sujeto a los grandes intereses comerciales.
- Mi poesía busca poner en primer plano al ser humano sobre todas las cosas, como es uno de mis poemas “Universo flagelado”.
Universo flagelado
Voy al encuentro
de la humana poesía
que rasgue el alma
con truenos.
Universo luz, sombra.
Inverosímil, el eterno.
Imágenes bailan
al ritmo del silencio,
latitud perdida.
En contra de la fe
pululan ojivas que viajan
desde imperios
tras oro negro.
Y trastocan,
flagelan
la vida, el derecho,
pisotean la bandera
del universo
y otra vez
se enlutese.
- Esta es una poesía humana, donde las palabras no son llevadas por el viento, sino que moldeadas a un hombre, real. Por lo que mi mayor aspiración es lograr una poesía que me acerque al ser humano en toda su plenitud. Este poema tiene que ve con las “vibras”: recuerdo que un día antes de escribirlo había estado con el poeta Henry Petrie, hablando de estos temas.
Sino veamos este otro poema, pero este tiene que ver con el esplendor de la naturaleza:
Luna, lunita…
Frente a la puesta del Sol
iluminaste un sendero
sobre aguas volcánicas,
te elevas
En el cordel del tiempo
y despampanante
embrujas el cielo,
te excitas sin máscaras,
ni pena.
Libidinosa tu boca
Mírame,
Exáltate
contra mi pecho
que bajo el umbral
de un cocal
coqueteas mar abierto.
Apresúrate
entre las olas
y marca
como bien sabes
suave
las horas.
Luna, lunita,
- Cuando escribí este poema estaba en la laguna de Apoyo, en un lugarcito llamado el “Paso del tren”.
- Aquí en este sitio vi la puesta del sol, fue una impresión fantástica, el sol se iba escondiendo en su atardecer, y la luna ya estaba ahí en el firmamento, viendo cuidadosa que el sol se escondiera. Este atardecer de sol con luna cayendo sobre la verde laguna, y la verde vegetación fue excitante, excitante.
- Esa es mi poesía…
