Evolución de un ser interior
Henry A. Petrie
De la primera incursión
La Asociación para el Desarrollo Cultural CAMINO, en el año 2002, publicó Plumas en vuelo, un poemario colectivo que resultó, mediante concurso, de la selección de los mejores trabajos presentados. El jurado estuvo integrado por Vidaluz Meneses (Matagalpa), Juan Centeno (León) y Salvador Vanegas (Jinotepe). En este libro aparecieron cinco poemas de Vladimir Soto Alegría (Managua, 1968).
Los otros seis poetas que aparecen en el libro mencionado son: Moisés Sotelo Castillo (Boaco, 1945), Eduardo Amador McCoy (Matagalpa, 1964), Claudia Lucía Mora (Managua, 1969), Mecker Geraldine Möller (Matagalpa, 1972), Yahaira Suyen Bolaños Chow (Bluefields, 1974) y Jorge Pavón Rojas (Managua, 1981).
En esta ocasión, los poemas de Vladimir recibieron una crítica positiva en lo general. El poeta Edgar Escobar Barba observó que Soto iniciaba “en la lucha de quitar o no las rimas, de hacer letra de canción o paladear cada palabra y hacerla amante, poética”.[1] La poeta leonesa Marcia Ondina Mantilla, destacó la brevedad, la economía de imágenes, la utilización de “palabras sugestivas” y cierta presencia del erotismo.[2] Por su parte, el miembro del jurado y también poeta leonés, Juan Centeno, luego de recordar su nombre en el quehacer político de años atrás, enfatiza que sus poemas “constituyen un viaje a las interioridades del propio autor, a manera de reflexiones o cuestionamientos. Como cuando uno se ha pasado la vida mirando hacia fuera, hasta que en un momento se para el tiempo y se echa un vistazo hacia el fondo de uno mismo, queriendo redescubrir lo que ya conocemos pero hemos olvidado”.[3]
Fue ésta, pues, la primera incursión de Vladimir en el escenario poético. Ocho años después, a pesar de su ajetreo profesional, logra construir el poemario que ahora prologo.
De esa inquietud que se torna agitación
“Pero en otros tiempos
y en otras horas
surgió el principio de la voz y el trueno
y desde allí fue el hombre al hombre
y la palabra a la palabra.
De allí nació la sangre herida
de las voces subterráneas que levantan
la cópula del dolor y el canto
como llanto tembloroso de bandera
como grito abolidor del silencio
como el himno cereal de la harina”
(Ciro Molina/ Genealogía del silencio/ en
La puerta única).
La inquietud poética de Vladimir Soto nace a raíz de una tribulación del ser, a propósito de un acontecimiento político que lo impactó de manera portentosa. Entonces, surgió un ser interior que desconocía y a quien tuvo que aprender a escuchar y sentir. La voz, ese ser, se manifestó creando una complicación existencial, porque se trató del contradictorio al Yo externo, que también reclamó su espacio.
Así sucede, muchos no se percatan de esa inquietud, de esa vocecilla, porque el mundo exterior está convulsionado, saturado de ruido e imágenes falsas; porque desde hace muchísimo tiempo, la humanidad ha dejado de ser el centro de atención de los humanos; porque todo material dinero es más importante que la naturaleza y la existencia planetaria; porque los sistemas poderosos y dominantes en el afán de prostituir la palabra, instauran como cosa académica la hipocresía y la demagogia; porque ahora es más importante la imagen que la personalidad. El ser humano, frente a la espiral de sus nimiedades se agrieta, desvanece en estrés, superficialidad y corrupción.
Esa inquietud evolucionó hasta agitar un ser total, el silencio ha sido cómplice por necesidad y conveniencia. La voz interior, la palabra, se insurrecciona y conquista su espacio, se levanta como ente y exige expresión. Plena libertad. Y ahí el conflicto. Porque la verdad de uno mismo puede incomodar el estatus quo, la rigidez doctrinaria. Porque no es cierto que la Historia sea incólume, cuando la impostura la contamina.
Ciro dijo: “Sigo ensayando infatigablemente a ser hombre.”[1] Qué frase tan rotunda. Quizá, habiendo ganado más humanidad, Vladimir la haya entendido mejor, razón por la cual su inquietud evolucionó en agitación total, en silencio. Esta agitación evolucionó en piezas poéticas que se acumularon y trabajaron hasta confluir en este poemario.
Agitación en silencio, el primer poemario
Agitación en silencio, de Vladimir Soto Alegría, está integrado en su totalidad por treinta y cinco poemas, agrupados en tres secciones: 1. Hojas revueltas (13 poemas); 2. El Sol está viejo (13 poemas); y, 3. Mañana Desnuda (9 poemas). Cada sección se corresponde con lo que llamaré en lo sucesivo, pilares principales de la poética inicial de Soto.
Primer Pilar / Sección I: Mujeres. Amor. Lejanía. “Me emboscan los amores / y los desamores en revuelta / amenazan con fusilamiento. // La mente se agita / y me cuestiona la borrachera. // ¿Habrá un tiempo que llore / el amor que partió de mi puerto?” (Las revueltas de amores). Se canta no a una, sino a varias mujeres.
Hay trozos de historias de amor, algunas lejanas, otras muy cercanas en sus recuerdos.
“Un encuentro / que agigante el paso / de las horas, / que bordee urgente / con su olor / los campos. // ¿Infiel? / ¿Cómo? / Si quedaron brasas / de aquello intenso / y no dejo de soñarla / de quererla / desde algún pasado” (Encuentro). En la vida de muchas personas existen asuntos no resueltos, círculos que aún permanecen abiertos, heridas no sanadas, quizá demandando encuentro, la oportunidad negada o el tiempo de maduración necesario para entender, cuál es el significado justo de los sueños.
La mujer en el mundo de Soto funge como salvadora de la soledad que se teme o con la que no se puede lidiar, como aparición de lo idealmente concebido. En este sentido, el poema Pajarita oro es bastante representativo: “me quedo en tus brazos / y acaricio polluelo en tu pecho”.
Quizá la plenitud en el amor aún no llega o se hace complejo en su idealización: “Te veo menos / en el humo del cigarrillo; / en el trago de Whisky / eres casi real” (Transparencia de mujer). Casi real, es decir, su corporalidad quizá no exista pero sí la imagen en su mente, una mujer idealizada al punto tal que la trasciende y se conjuga con el arraigo, añorando el regazo mujer-terruño, y dice: “Lejos de ti / Tierra indígena // (…) Sonrisas mudas / reprimen la estrechez de tu sombra” (Lejos de ti).
A veces, la condición amante puede estar caracterizada por revueltas, por amores tórridos de una vida agitada: “Te refugias en tus ojos / esgrimiendo tragedia u odisea, / algún cataclismo fugado de mis manos” (Tu mirada infinita). Y en el poema Febrero se constata: “Tormentas nocturnas, / febrero nido abierto / abrígame sin tu pasado, / recoge lo mejor de mí sin esperar / porqué lo hago”. Vida agitada y amores tórridos. Por eso, al descansar su cabeza, siente congelar el tiempo (Hojas revueltas).
Pero luego, reconoce: “Debo perderte sin clemencia / y verte a lo lejos caminar, / que es como verte volar / sin poder ser compañía de tu estatura” (Gacela gris). La resignación de la pérdida, del amor que se debe dejar ir.
Segundo Pilar / Sección II: Existencia. Reflexión. Vida determinada por la acción constante. Transpira ansiedad, ímpetu y arrojo. La mujer-amor siempre presente. En medio de la turbulencia, algún páramo reflexivo, que es alimento del ser interior que exige su espacio. Y adquiere voz a través de la liberación del Otro, el que aún se resiste, pero que va creciendo en la verdad de sí. Atendamos: “Una voz de adentro / coquetea en los amaneceres, / habla en lenguas, frases… / Y me aprisiona // (saber lo que pasa / y no poder expresarlo). // ¡Terror al sarcasmo! / El derecho a callar es infame. // (…) // Es un relincho, la voz. / Que no aguanto más” (Voz de adentro). Nuevas realidades de la existencia se experimentan.
La poesía es descubrimiento y conducto, agujero por donde emerge el Yo interior, otro universo paralelo, silencioso, planteando nuevos conflictos que auguran algún declive. El espíritu se descubre danza, mar abierto. Lo existencial reflexivo plantea ángulos de observación distintos; ese otro Yo empuja más allá de la cotidianidad, la rutina, lo monótono y monotemático. Hay una sustancia insurrecta que penetra, impacta y siembra visiones diferentes, sin que esa unidad personal deje de ser o pierda valores constitutivos fundamentales. Pero cambia,
porque “la voz”, la palabra poética, tiene poder: “Un estallido me libra del dolor” (…) “Adentro no siento dolores y crece silenciosa la inquietud” (Estallido seguro).
Pero así como se percibe el envejecimiento del Sol y la tristeza de la Luna, se reconoce la angustia por ciertas pérdidas o ausencia: “Como el tropel que fue de mí, / como la sombra que seré, / quizás desolación o espanto” (El Sol está viejo). Sin embargo, “la Luna besa los recuerdos / del mar que aún se agita en mi pecho”, dice.
En lo andado, las cosas ya no son las mismas, nada está igual. No hay uniforme capaz de detener una elevación genuina. La sensación de estar ausente se asienta: “Medito por el mundo, / lloro silente, / tirito de frío / y estoy ausente” (Trifulcas de mi ser). Pero no hay tragedia que pueda vencer su arrojo guerrero, aunque el monstruo silente boquee almas, su visión es vencer: “Y me resisto a sucumbir con ojos cerrados, / aún aguarda el último combate, la emboscada // (…) // Debo meditar en silencio, / desabotonarme el fuego que me quema” (Vete).
Definitivamente, en esta sección se manifiesta una existencia distinta, parlante con su interior, aún inquieto, porque su caudal no ha adquirido la fuerza necesaria.
Tercer Pilar / Sección III: Compromiso y crítica social. Fórmula no necesariamente compatible con la doctrina de los extremos, con la intolerancia y la perversión totalitaria. La agitación interior trasciende del ámbito íntimo al social inmediato.
En esta sección de Agitación en silencio, la realidad es observada desde posturas críticas, que en virtud de resquebrajar convicciones, las robustecen. Aspiración por un mundo mejor, por una vida plena, la realización de la humanidad en comunión con todos los seres vivos del planeta, equidad de géneros, la trascendencia del amor, entre otros, constituye una plataforma poética esencial de la cual partir.
El reconocimiento o la reafirmación de origen se manifiesta llana cuando dice: “Desde la gestación fui indómito / y mi estirpe se erigió desde la pobreza. / Escuela subvencionada. // En barrio marginal nos tornamos curtidos / como caimitos en las calles, / y marcamos territorios como guerreros, / polvorienta chavalada, / que encendió velas a orilla de la playa” (Agitación). La amistad es sustancia importante de una identidad personal y colectiva, más allá del compañerismo socio-político.
En este caso los amigos son pocos: “de los que no saben rogar, / no idolatran, no les importa el culto; / navegan aunque no tengan abrigo / con sus causas ciertas…” Y concluye terminante, como restregándoselo a alguien o para dejar constancia de cosa consumada en él: “De los círculos de poder / están excluidos…” (Mis amigos).
No hay compromiso social sin crítica; tampoco la crítica será genuina sujeta a condiciones restrictivas. Tanto el sistema de poder como los empobrecidos son blancos de ésta, porque existe una responsabilidad correlativa en los actos que van haciendo cultura e historia, mala o buena. En el poema Mundo imaginario dice: “Al despertar un mundo / alimentando consumo / y encadenando sueños. // ¿Qué es lo que existe?” Y con relación a la prostituta dice: “Como musa del juego y del trago, / oscureces la mente del caballo / de turno, apurado, sudoroso” (Musa sin motín).
La crítica de compromiso social siempre será activa y actuará desde la llanura, donde tienen lugar los principales acontecimientos; la observación desde la participación busca la totalidad, diferenciando sus partes. Es lo que tenemos en este pilar de desenlace del poemario. En ese campo de batalla plantea un duelo con el destino con relación a la historia, dice: “Destino maldito / una vez emboscaste a la Historia // Ahora te pido duelo a muerte / te enfrentaré sin coraza ni casco // Desistir de tan valiente reto / será declararte muerto de inicio // Entonces que sea la Historia / que trace el curso de nuestra suerte” (Maldito destino). Los protagonistas hacen la historia.
La loma en Nicaragua es símbolo de poder, como los castillos en el medievo, los muros erigidos como fortalezas. Loma de torturas y crímenes. Loma de prisión y aislamiento. Loma con subterráneos de horror.
Pero la loma puede ser una metáfora relacionada con otro sitio, lugar de poder, conspiración. En el poema Mañana desnuda, Soto hace una radiografía de la realidad social y política capsulada, veamos: “Y la loma aún está ahí, reteniendo vejámenes y conspiraciones. / Mientras sigue durmiendo el mañoso conectado a la máquina respiratoria. // (…) // La fuente Rubén Darío está seca, aún duerme mareada. / En los semáforos vocean diarios con titulares de despojo y deshonra. / La corrupción desayuna, almuerza y cena con postre traficante. / La mañana ya está madura, casi muriendo, y aún desnuda. / Nuevos engaños y traiciones se mueven ágiles, soberbios, / en las paredes de la historia donde salpica sangre y pueblo. // (…) // ¿Cuál será la nueva panorámica, acaso una fotografía?”
La voz, actuando como conciencia desde lo profundo de ese ser en conflicto, sabe que el estado de cosas no está bien, que el ruido y los ladridos distorsionan ideales, propósitos esenciales, que las esperanzas ya no deben ser engañadas. Lo estático es cómplice de lo mal concebido. Entonces, es cuando el silencio ya no puede ser, porque se convierte en licencia para quienes amenazan la libertad. Esa voz jamás será panfletaria, contestataria, cuando pretende la conciencia humana, a pesar de sus costras.
Managua, abril de 2010.
[1] Comentario de presentación de Plumas en vuelo, 13 de diciembre de 2002, Centro de Capacitación Olof Palme (Olofito), Managua.
[2] Comentario de presentación de Plumas en vuelo, 14 de diciembre de 2002, Casa de la Alianza Francesa de la ciudad de León.
[3] Idem.
[4] Ciro Molina; La puerta única, p. 17 (1973).